Hemos llegado al punto en que
hemos invertido tanto tiempo en la tecnología, que ya dependemos de esta para
realizar las laboras mas básicas como: comprar nuestros utensilios de uso
diario, pagar cuentas, comunicarnos con nuestros familiares a y amigos, a l
parecer el principal ideal de la nuevas tecnologías de la información de querer
comunicarnos están haciendo todo lo contrario, ya que mandamos mensajes de
texto, nos conectamos a Facebook, por tanto ya no consideramos importante
entablar un contacto directo con las personas, preferimos hablarle a un BlackBerry,
a un computador, i pod o a cualquier dispositivo electrónico antes de abordar
al otro, compartir y disfrutar un momento agradable en compañía de los demás,
por ello cada vez nos deshumanizamos más, en la medida en que damos más poder a
las máquinas para que gobiernen nuestras vidas, un ejemplo de ello es la película
Wall-e que muestra como el hombre termina por delegar todas sus labores a las máquinas, dejando de un lado la actividad
física, convirtiéndose en un hombre obeso que solo piensa en el consumo y no
piensa las consecuencias tanto ambientales como físicas que le genera este
estilo de vida, debido a que hemos
remplazado la experiencia por la virtualidad de la experiencia.
La internet ha cambiado nuestra
forma de vivir, ahora consideramos que todo tipo de información y soluciones se
encuentran en la red, ya que si necesitamos un dato, no acudimos a las personas
o los libros, sino que se lo dejamos a Google, Wikipedia, Yahoo respuestas, Rincón del Vago etc, nos hemos
acostumbrado a la inmediatez que nos propone la red, todo bajo la ley del menor
esfuerzo, un ejemplo de ello es la serie South Park en el capitulo de un día
sin internet en donde los personajes se ven envueltos en una situación de desesperación
por que sus computadores y dispositivos móviles no tienen acceso a la web,
llegando a la desesperación, teniendo que dejar su hogar e ir a un sitio de reclusión
en California donde hay este servicio de forma limitada, reflejando el caos de nuestras vidas sin la web, aunque
parezca una escena exagerada, podemos pensar una momento ¿Qué seria un día
cotidiano sin internet?, no podríamos mandar correos electrónicos en nuestros
trabajos o universidades, no podríamos entrar a las redes sociales, no podríamos
estar informados a través de nuestros dispositivos móviles.
La reflexión que nos presenta
este tema, es entender que la dependencia a este tipo de tecnologías cada vez
nos mediatiza más, nos aleja de los demás, teniendo en cuenta que el encuentro
cara a cara es la forma más enriquecedora de la comunicación, ya que entran en
juego todo los sentidos, por tanto la en la medida en que la utilicemos más,
nos estaremos humanizando y disfrutando de las experiencias más simples y
sinceras.